Venezuela, Francia y el Coronavirus

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Nicolás Maduro tapaboca coronavirus

(Por Romain Migus)

Las hienas mediáticas habían previsto un desastre sanitario. «El sistema de salud es absolutamente incapaz de hacer frente», anunció Le FigaroLe Monde menciona «un sistema de salud devastado frente al coronavirus», mientras que la AFP se burla: «En Venezuela: el ajo y el té de limón contra el coronavirus.» Por supuesto, los mercenarios mediáticos y académicos del neoliberalismo nunca mencionaron a los pocos lectores que aún les creen que Venezuela es víctima de un bloqueo criminal por parte de los Estados Unidos y sus vasallos. Una verdadera guerra económica que prohíbe el comercio de petróleo con ese país y que priva al gobierno de un nada despreciable maná de divisas cuando se trata de importar medicinas, material quirúrgico y sanitario, alimentos y repuestos para la industria.

El 12 de marzo de 2020, tan pronto como la Organización Mundial de la Salud anunció la pandemia del Covid 19, los Estados Unidos reforzaron el bloqueo contra Venezuela. La empresa rusa TNK Trading International (subsidiaria de Rosneft), que comerciaba con petróleo venezolano, es sancionada. Sus activos y cuentas en los Estados Unidos están congelados. Esta sanción, que se añade a una lista muy larga que inicia en 2014, tiene como consecuencia poner en riesgo las posibilidades del gobierno venezolano para enfrentarse a la amenaza del Coronavirus, al obstaculizar la importación de medicamentos, reactivos y máscaras. El 18 de marzo de 2020, como parte de la lucha contra la pandemia del coronavirus, Venezuela solicitó al Fondo Monetario Internacional 5 mil millones de dólares del Instrumento de Financiación Rápida de la institución financiera. A pesar de que el FMI ha liberado fondos para ayudar a los países «vulnerables», se rechazó la solicitud de Venezuela. Su portavoz indica que «el Fondo no está en condiciones de considerar esta solicitud» porque la acción del FMI se basa «en un reconocimiento oficial del gobierno por parte de la comunidad internacional (…) No hay un reconocimiento claro en esta etapa.” Se priorizó la ideología y la guerra contra Venezuela sobre la defensa de la humanidad.

Sin embargo, los venezolanos saben cómo ser resilientes y cada día dan muestras heroicas de resistencia. Nicolás Maduro es consciente de que manejar una crisis sanitaria mundial en estas condiciones no es una tarea fácil. Tan pronto como se anunció la pandemia, y sin esperar a que se extendiera, el presidente venezolano decretó la emergencia nacional, el confinamiento y el cierre de los lugares públicos. Al cambio, en Francia, pocos días antes de ordenar la cuarentena, el presidente Macron invitaba a los franceses a ir al teatro. Peor: el día que precedió el confinamiento generalizado, el gobierno francés convocó a elecciones municipales.

En Venezuela, no tergiversaron con la salud de la gente. Especialmente porque este país está bajo la amenaza permanente de una intervención militar, y el coronavirus podría dar ideas a algunos golpistas. El periódico El Nuevo Herald de Miami publicó un llamamiento abierto para aprovechar la pandemia para lanzar un golpe de estado contra el Presidente Maduro.

Lejos de inclinarse ante las súplicas de los ultras de la oposición, el ejército venezolano asumió su parte de responsabilidades durante los primeros días de contención. No para reprimir a los que se escaparon de su encierro voluntario, como en Europa, sino para desinfectar todas las grandes ciudades del país y el transporte público. A cambio, en Francia, el periódico Le Parisien se pregunta con razón: «¿Por qué nadie desinfecta las calles?».

El ejercito venezolano desinfecta las grandes calles de las ciudades del país

El 22 de marzo, una semana después del encierro, el presidente Nicolás Maduro anunció nuevas medidas y decretó:

✅La suspensión de los alquileres para particulares y comerciantes durante 6 meses.

✅La prohibición de despidos hasta el 31 de diciembre de 2020

✅La suspensión de las facturas de agua y electricidad por 6 meses

✅La suspensión de los pagos de capital e intereses de créditos

✅La masificación del programa de distribución de ayuda alimentaria por casa (CLAP)

✅La generalización de los bonos de ajuste salarial (renta universal)

✅El Estado cubre los salarios de las Pymes durante 6 meses✅Créditos estatales para empresas de los sectores sanitario, alimentario, farmacéutico y de la higiene.

Salvo las promesas de ayudas estatales para los salarios de las Pymes, ninguna de estas medidas ha sido adoptada por el ejecutivo francés. A finales de mes, sin saber si va a recibir su salario o parte de su salario, sin tampoco tener certeza de no ser despedido, el confinado francés tendrá que pagar a juro todas sus facturas. Venezuela, consciente de que el bloqueo criminal de los Estados Unidos podría afectar su capacidad de respuesta sanitaria, ha reforzado la cuarentena, pero sobre todo ha tomado las medidas para que la población pueda ser confinada sin tanta preocupación. Que cada cual juzgue la pertinencia de esas medidas en comparación con las adoptadas en su propio país.
A diferencia de sus vecinos, Venezuela ha puesto desde hace tiempo al ser humano en el centro de las preocupaciones de su gobierno. En 2016, para hacer frente a la drástica caída de los precios del petróleo, pasó de un sistema de subsidios generalizados a un sistema de subsidios discriminados que toman en cuenta los ingresos, la composición de los hogares, la edad, etc. Un sistema comparable a la Caisse d’Allocations Familiales francesa, pero más elaborado: el Sistema de la Patria. Todo venezolano puede inscribirse libremente y recibe el Carnet de la Patria, que le permite solicitar beneficios y asistencia del gobierno. Este sistema, común en cualquier estado de bienestar, se convirtió, bajo la bilis de los propagandistas mediáticos, en un dispositivo de control totalitario.

Sin embargo, es gracias a este sistema que el gobierno de Nicolás Maduro ha podido hacer frente a la amenaza del Covid 19. Desde los primeros días se inició una gran investigación a través de la aplicación de Internet del Sistema Nacional. El 23 de marzo, 10.965.969 venezolanos habían respondido al censo estatal de salud. 21.801 venezolanos informaron de que padecían síntomas parecidos a los de la gripe. Se movilizaron 13.808 médicos (en su mayoría venezolanos, pero también médicos cubanos, como en Italia) para que fueran a sus casas a diagnosticar a los denunciantes. Hasta el 22 de marzo, 17.550 personas fueron examinadas de esta manera. 77 personas fueron diagnosticadas como positivas en Covid 19, y fueron transferidas a centros de atención establecidos para este fin. Mientras que los seguros privados en el mundo se niegan a cubrir los gastos médicos relacionados con Covid 19, el Estado venezolano se hace cargo de cada uno de los pacientes de forma gratuita. A la fecha, Venezuela, no registró ningún fallecido relacionado con el Covid 19.

Médicos e integrantes del Comite de Salud de la Comuna Socialista Altos de Lidice, en Caracas, realizan un recorrido casa por casa (foto: Giuliano Salvatore)

El 23 de marzo de 2020, el gobierno anunció que, con la ayuda de China, dispondrá de dos millones de pruebas para el Covid 19, y que utilizará el tratamiento con cloroquina para tratar a los enfermos. Este tratamiento antipalúdico tuvo resultados convincentes en China antes de que el profesor francés Didier Raoult perfeccionara el protocolo de cura. Los franceses seguramente apreciarán saber que los venezolanos podrán utilizar este tratamiento mientras que las autoridades sanitarias francesas no lo han aprobado todavía, y que la mayoría de los medios de comunicación se dedicaron a hablar peste del médico de Marsella durante mucho tiempo.

Más allá de la política sanitaria venezolana, que cada uno juzgue y compare con los protocolos de su propio país. Los venezolanos cuentan con una formidable red de organizaciones de base. Desde los primeros días, cuando las farmacias privadas especularon de forma brutal con el precio de las máscaras y del gel hidroalcohólico, las organizaciones vecinales comenzaron a fabricar máscaras para distribuirlas gratuitamente en sus comunidades. En muchas comunas y consejos comunales, los comités de salud realizaron un censo de la población, organizaron la solidaridad, las distribuciones de alimentos y transmitieron la información necesaria sobre la enfermedad; ya sea en los barrios, en las comunas socialistas o en las 2,5 millones de viviendas públicas construidas por la Revolución Bolivariana entre 2011 y hoy. En Venezuela, las relaciones sociales son el cemento de la lucha contra la pandemia.

A diferencia de Francia, el modo de «habitar» en muchos territorios de Venezuela forma parte de la organización común del espacio y de la toma de decisiones colectivas. La noción de confinamiento se experimenta de manera diferente, y nos llama, en Occidente, a cuestionar la inexistencia de una construcción de los comunes en nuestras relaciones de vecindad.

Venezuela ya ha experimentado una crisis institucional que se superó. Hoy, la llamada del Presidente Maduro a la contención es respetado por todos los sectores, mientras que Juan Guaidó sigue haciendo payasadas desde su cuarto. Francia, por su parte, está sumida en una crisis de legitimidad. La autoridad política del Estado ha sido cuestionada públicamente por la autoridad moral del infectólogo Didier Raoult. Los alcaldes ya se niegan a contar los muertos mientras esperan la luz verde del estado francés. Así, el alcalde de Niza, la cuarta ciudad de Francia, Christian Estrosi, decidió abandonar el protocolo ordenado por el Estado para seguir el del profesor de Marsella en el hospital universitario de su ciudad. Mientras Venezuela está unida detrás del Estado revolucionario, Francia parece volver al sistema feudal.

La escasez de productos en las tiendas francesas, la especulación y el aumento de los precios de ciertos productos, los robos de máscaras protectoras (y quizás mañana el mercado negro si el encierro continúa) son algunos de los síntomas de la guerra económica que Venezuela ha estado experimentando durante varios años. A diferencia de Francia, los ciudadanos venezolanos ya están preparados para este tipo de situación, y han desarrollado soluciones colectivas para compensar las carencias.

Finalmente, los venezolanos están acostumbrados a la guerra mediática y psicológica desde hace varios años. Saben que cuando la información proviene de los medios comerciales, no la deben tomar en cuenta. En Francia, si se confirman los estudios del profesor Raoult, el sistema mediático tendrá que responsabilizarse por haber tratado al médico de Marsella como un charlatán. Como suele ocurrir,”Le Monde” y sus «descodificadores» han sido premiados por haber sostenido que el tratamiento con cloroquina era una fake news.

Si bien varios países ya han adoptado este tratamiento con carácter urgente (China, Venezuela, EE.UU, Argentina, Países Bajos, Marrueco, Bélgica, Corea del Sur, India…), los medios de comunicación franceses ya se han hecho corresponsables de miles de infecciones y cientos de muertes. Los venezolanos ya saben cómo reaccionar a este sistema de propaganda y a las operaciones psicológicas. Apenas los franceses están aprendiendo, y no lo olvidaremos.

Una vez más, los sicarios mediáticos e académicos están esperando que la Revolución Bolivariana sucumba con la pandemia del Covid 19. Otra vez, parece que pasarán su cuarentena ahogándose en su amargura.

Como dijo Emmanuel Macron, «el día después no será un regreso al día anterior. Muchas certezas y convicciones serán puestas en duda». Esperemos que aquellos que han sido contaminados por el virus de la desinformación sobre Venezuela, no ignoren las recomendaciones del presidente francés.

Traducido del francés por Cihuatl Chinchera. Edición: Miguel Álvarez Sánchez, Romain Migus

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