Venezuela en la geopolítica de los alimentos II (III Parte)

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El control de la producción primaria de alimentos

“ la agricultura está dominada por renglones de producción foránea: insecticidas, herbicidas, fungicidas, maquinaria, repuestos e implementos medios y hasta menores para el trabajo agrícola”

Orlando Araujo
Venezuela Violenta (1968)

Son contadas las transnacionales que controlan el agronegocio, es decir, que controlan la producción primaria de alimentos o de materias primas a escala mundial, altamente dependiente de los Recursos Naturales Estratégicos anteriormente descritos como el agua, la tierra, el petróleo, el gas natural y la biodiversidad[1], a partir de la Primera Revolución Verde, reafirmándose en la Segunda[2]; y aunque pudiera creerse que en los actuales momentos, estas no tienen presencia en Venezuela, es totalmente falaz, esa afirmación, por lo tanto, no se escapa a la posición de dominio que ejercen, generando alta influencia en la configuración del sistema agroalimentario venezolano, tal cual lo hacen, las grandes transnacionales que controlan los alimentos de consumo masivo, y que en el caso nacional, lo analizamos en Venezuela en la Geopolítica de los Alimentos, el ciclo de la oligopolización y la transnacionalización de industria nacional pública y privada[3].

CONFIGURACIÓN DEL CONTROL DE LA PRODUCCIÓN PRIMARIA DE ALIMENTOS EN VENEZUELA: PRINCIPALES TRANSNACIONALES.

En este sentido, asociaremos tres grandes que desde el 2017, pero también antes, a finales de los años 90, en una carrera por el control de la producción primaria mundial de alimentos, a través de una serie de movimientos de adquisiciones y fusiones, fueron configurando un esquema que geopolíticamente ubican a EEUU, Alemania y China como casa matrices de las transnacionales, en la disputa por el control del agronegocio, con presencia en el país a través de Bayer – Monsanto, Corteva Agriscience y Syngenta, respectivamente; las mismas que representan alrededor “del 80 % del mercado mundial. El 19 % restante (…) se reparte entre catorce empresas pertenecientes a países industrializados de Alemania, Francia, Japón, Países Bajos y Dinamarca, y dos emergentes China e India”[4]. Ver imagen 1.

IMAGEN 1. Configuración del control de la producción primaria de alimentos en Venezuela: principales transnacionales.

BAYER: DE TINTES PARA EL CABELLO A LA ASPIRINA Y MONSANTO (ALEMANIA)

Bayer AG, transnacional de casa matriz alemana, se estableció en Venezuela desde 1950 con el nombre de Laboratorios Bayer, y como puede leerse en su página web, aunque los productos Bayer eran conocidos en el país desde principios del siglo XX, fue el 8 de agosto de ese año, cuando se fundó la filial venezolana bajo el nombre de Laboratorios Bayer C.A; y aunque se piense en Bayer desde lo farmacéutico, es preciso destacar que fue en respuesta al supuesto acelerado desarrollo agrícola que vivía Venezuela en esos años, que la compañía comenzó a abastecer el mercado con sus productos y construyó depósitos en las más importantes zonas; siendo uno de ellos la construcción de la Planta La Trinidad, que concluyó en diciembre de 1964, cuya edificación inicialmente perteneció a la Empresa Miles Overseas, quien prestaba servicios a Bayer, siendo precisamente sobre esta que lleva a cabo su proceso de expansión que continuó en 1977 cuando termina adquiriendo la empresa Miles, reconocida por la fabricación del Alka-Seltzer®, la cual se fusionó por completo con Bayer de Venezuela S.A. en enero de 1993, coincidente con el proceso de unificación de su negocio en la Región Andina que le permitió atender los mercados de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela[5], culminado en 1997, cuando la empresa oficializó su cambio de razón social a Bayer S.A. para identificarse con el enfoque global de las actividades de la compañía, naciendo el Grupo Bayer Región Andina.

En el año 2001, Bayer AG adquiere a Aventis CropScience, la división agraria de Aventis de casa matriz suiza, y la fusionó con su división de protección de cultivos (productos agroquímicos) para formar Bayer CropScience AG, en ese entonces, la mayor adquisición de Bayer en toda su historia, convirtiéndose en el segundo mayor fabricante de productos en “ciencia e innovación en las áreas de semillas y tratamientos de las mismas, protección de cultivos”, entre otros, después de la entonces suiza, Syngenta (ahora china).

Bayer CropScience AG, se convierte entonces, en el negocio del sector agrícola de la empresa transnacional, subdividido a su vez, en tres áreas de negocio de protección de cultivos, ciencias ambientales y semillas;  ampliando el mismo a productos para cultivos de soja, maíz, sorgo, trigo, cebada, arroz, maní, algodón, frutos y hortalizas como cebolla y tomate; uva, caña de azúcar, forrajeras, ajo, flores ornamentales, cítricos, papa, tabaco, caraotas, girasol, entre otras, en las líneas de fungicidas, insecticidas – acaricidas, herbicidas, tratamiento de semillas y fertilizantes foliares, a nivel mundial, con amplia distribución en Venezuela para la producción agrícola.

Pero no sólo eso, Bayer en un avanzada, a través de Bayer CropScience AG, incorporó productos para la agroecología, en el marco de la insurgencia a la utilización de biológicos, contra la lucha de los trasnsgénicos y los agroquímicos, denominados, “Biológicos de Pura Cepa”, que se presentan como una herramienta vital adicional en la agricultura sostenible, para la producción agroecológica, frente a la resistencia de productos actuales (agroquímicos), con el fin de facilitar el manejo integrado de plagas, que en Venezuela, se inició con las recomendaciones a la utilización del Dipel (Bacilus Thuringiensis), a inicios de los años 2000.

En Junio de 2019, Bayer anuncia un nuevo modelo de negocio en Venezuela[6], con el cierre de la Planta La Trinidad, que no es más que, seguir importando y suministrando productos al mercado venezolano, en rubros vitales como oncología, antibióticos, salud cardiovascular, anticoncepción; y por supuesto los insumos para potenciar el sector agrícola; ratificando que mantendrá sus divisiones de medicamentos con prescripción, además de protección de cultivos y semillas de calidad, pero este fundamento lo ha aplicado Bayer como “un tema de economía de escala (…) y dinámicas de los mercados regionales (…) para mejorar la capacidad de producción” por cuestiones de rentabilidad, mudando sus plantas a países centroamericanos como México y Guatemala, en el caso de Colombia desde el año 2013[7].

MONSANTO: DE LA SACARINA (COCA – COLA), EL AGENTE NARANJA Y EL GLIFOSATO, A LOS OGM Y BAYER.

Monsanto, transnacional de origen norteamericana, se instala en Venezuela desde los años 1960[8], cuándo abre la división agrícola de la empresa, en pleno proceso de expansión del negocio en Latinoamérica y coincidente con la aplicación de la Primera Revolución Verde.

En el año en 1996, inició una serie de adquisiciones de compañías de semillas y de capacidad biotecnológica en el mundo, y entre estas, en 1998, Monsanto, compra la división internacional de semillas de Cargill y sus germoplasmas, con importante presencia en el país, fortaleciendo así su línea de negocios de semillas, mediante una decisión que traslada la carrera de la biotecnología de cosechas a los mercados mundiales, tomando en consideración que la investigación, producción y venta (de Cargill) tenía una cobertura en 51 países, lo que potenciaba a aumentar la siembra de hectáreas con organismos genéticamente modificados de 64 millones en Norteamérica a 110 millones de hectáreas[9] a nivel mundial, y en Latinoamérica la penetración en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, México, Paraguay, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela, lo que le permitió a Monsanto, implantar más rápidamente la utilización de sus productos biotecnológicos, cuándo Cargill consideraba su negocio con poca competitividad en la investigación genética, desprendiéndose finalmente de él.

La serie de adquisiciones hace a Monsanto actualmente, propietaria de American Cyanamid[10], Cyamid Agricultural products, Wyeth Ayert, AH Robbins[11], Genetic Institute, Solvay, Dekalb, Calgene[12] y Delta & Pine Land, entre otras; quizás la forma más reconocida en Venezuela es a través de las marcas de semillas de granos: Asgrow Seed Company, Híbridos rústicos y Sanos, Dekalb (maíz y sorgo), Delta&Pine (algodón); adicionalmente, en vegetales y hortalizas a través de De Ruiter y Seminis Vegetable Seeds; y con ello, el control de semillas de Organismos Genéticamente Modificados en diferentes cultivos como: maíz, trigo, arroz, soja, algodón; además de oleaginosas como canola, lino, girasol; hortalizas como tomates, pimentones, pepinos, berenjena y melón; patata, tabaco, alfalfa, álamo, pino, manzanas y uvas. Y como ya es conocido, también propietaria del herbicida glifosato (Round Up)[13], siendo Argentina, el mayor consumidor del mundo de este producto, con utilización de dosis cada vez mayor, debido a la generación de malezas resistentes en los campos, con el pasar del tiempo.

Ya en el año 2000, se convierte en una transnacional dedicada 100 % al sector agrícola, dividida en tres negocios que denomina: herbicidas, semillas y biotecnología; sin embargo, en el año 2018, fue adquirida por BAYER por 63.000 millones de dólares, buscando fortalecer con esta, su división dedicada a la agricultura y productos biocientíficos, Bayer CropScience AG, comenzando así a reconocerse como BAYER – MONSANTO, que incluye cualquier producto de ambas en Venezuela y el mundo, y particularmente Monsanto Venezuela C.A, pasa a operar como subsidiaria de BAYER AKTIENGESELLSHAFT, en la actualidad (ver imagen 2).

IMAGEN 2. Bayer – Monsanto en Venezuela.

CORTEVA AGRISCIENCE: HEREDERA DE DUPONT-PIONNER Y DOW AGROSCIENCE (EEUU)

Corteva Agriscience, es la heredera de DuPont Crop Protección, DuPont Pionner y Dow AgroSciencies, mediante la fusión realizada en 2017, de DuPont y Dow Chemical Company, de donde nace Dow DuPont. Todas de casa matriz norteamericana (Ver imagen 3).

IMAGEN 3. Corteva Agriscience en Venezuela.

DuPont, fue la principal empresa manufacturera de pólvora, y con ello, proveedora del 50% de esta, usada por el ejército de La Unión en la Guerra Civil EEUU, así como la principal fabricante de la dinamita en el siglo XX, y también participó en 1942, en el Proyecto Manhattan para la construcción de la primera bomba atómica; con sus investigaciones es creadora de las fibras sintéticas Lycra, Neoprene, Polímero, Nylón, Teflón, entre otras. También fue la creadora de productos agrícolas como el insecticida Lannate (metomil), para el control de insectos en cultivos agrícolas, altamente tóxico y de prohibida utilización en numerosos países. En líneas generales, una transnacional dedicada a productos principalmente derivados de los hidrocarburos, tanto que en 1981 compró a Conoco Inc, aunque después se desprendió de ella, correspondió a la fusión más importante de su historia.

En Venezuela, las operaciones actuales de DuPont son a través de DuPont Química de Venezuela, C.A. con el objeto de comprar, distribuir, vender, comercializar, fabricar y producir toda clase de productos químicos, cuyo registro abarca hasta sistemas y equipos de seguridad. Su presencia data de 1963, cuando era la única empresa de firma norteamericana, en el área de pinturas en el país[14].

En el área agrícola, opera además, mediante Semillas Pioneer de Venezuela C.A, una subsidiaria de Pioneer Hi-Bred International, Inc, empresa genética y de biotecnología de cultivos, quien comenzó sus operaciones en Venezuela en el año 1990 con un ambicioso proyecto de investigación y producción de semillas de maíz y sorgo[15]; que fue adquirida totalmente en 1999 por DuPont, luego de una alianza con Pionner, dos años antes (1997), y cuyas operaciones según se puede leer en su página web (ahora Corteva, 2019), son ejecutadas desde su oficina principal, Agroisleña C.A, sucesora de Enrique Fraga y Afonso, actual Agropatria, en Cagua. Siendo necesario destacar que el creador del maíz híbrido de alto rendimiento y fundador de Pioneer Hi-Brend, Henry Wallace fue Vicepresidente de EEUU (1941-1945), bajo el mandato del Presidente Franklin Delano Roosevelt, y antes, secretario de agricultura (1933 -1940); además de convertirse en el designado durante la Segunda Guerra Mundial de lograr las alianzas con los países de América Latina y El Caribe con EEUU; y Secretario de Comercio durante el Gobierno de Harry Truman hasta 1946.

Por otra parte, Dow Chemical Company, es una transnacional de fabricación de plásticos y de productos químicos y agrícolas, cuyo inicio fue en este último sector, pasando posteriormente a aditivos para pozos petroleros; es entre otras cosas creador en 1968 de la conocida Bolsa Ziploc; específicamente en el caso agrícola del insecticida Lorsban, altamente utilizado en el mundo, así como el conocido fungicida Dithane y Karathane; en 1989 crea Dow Elanco con la empresa Eli Lilly, para producir productos agrícolas, adquiriendo el 100% de las acciones en el año 1997, que sirve para el lanzamiento de Dow Agrosciencie, convirtiéndose en la subsidiaria de la transnacional, para semillas, productos químicos y biotecnología.

En Venezuela, Dow Chemical Company es representada exclusivamente por Granma Química de Venezuela S.A, que ofrece una amplia gama de productos y servicios integrales a nivel nacional, en el área de exploración y producción de crudo, refinación de crudo, petroquímica, lubricantes, minería, productos de cuidado personal y fabricación automotriz, entre otros.

Los primeros pasos de alianza entre DuPont y Dow Chemical Company, se dan en 1989, cuando crean en conjunto la empresa Dupont Dow Elastomers.

Volviendo a Corteva Agroscience, que nace como la división agrícola de Dow DuPont[16], es desde 2019 una transnacional independiente completamente dedicada a la agricultura, unificando los tres negocios agrícolas de la fusión (que incluye a Pionner), ofreciendo semillas (caracteres genéticos), protección de cultivos (herbicidas, fungicidas e insecticidas), tratamiento de semillas, tecnología y agricultura digital, a través de un programa de siembra guiada, con el seguimiento de cultivos por satélite (teledetección) y otros; y un agresivo plan comunicacional que lleva adelante para su posicionamiento a nivel de América Latina, El Caribe y el mundo, con presencia en 130 países, ubicando a Venezuela en la región Mesoandina que incluye además a México, Centroamérica, el Caribe, Colombia, Perú, y Ecuador.

En Venezuela, opera con todas las marcas registradas de Corteva, Dow AgroSciences, DuPont o Pioneer y de sus compañías afiliadas o de sus respectivos propietarios.

Entre sus productos y marcas, destacan las semillas de maíz, girasol, sorgo, soja, entre otros, a través Pionner y Brevant; además de Híbridos Optimun AQUAMax; Yield Gard (usado con licencia Monsanto); Max Qual (nutrición animal); Pionner Protector; Clearfield (marca de Basf); DuPont ExpressSun; System II y Sonido (marca registrada de Bayer); pudiéndose observar la relación entre las diferentes transnacionales, con dominio en la producción primaria de alimentos.

SYNGENTA, DEL CONTINENTE EUROPEO AL ASIÁTICO (CHINA)

Syngenta, nació en el año 2000, como el primer grupo mundial del agronegocio, para la agricultura, semillas, agroquímicos, genética y biotecnología; al mismo tiempo que Monsanto se convertía en una transnacional 100 % dedicada a la agricultura; tiene su origen en la fusión de Novartis Agrobusiness y Zeneca Agrochemicals en el año 1999, de casa matriz Británica-Suiza.

Novartis AG, proveniente de la fusión en 1996 de Kern & Sandoz (Laboratorios Sandoz) y Gesellschaft fur Chemische Industrie Basel (CIBA), empresas químicas suizas, se convertía entonces, en la compañía agroquímica más grande del mundo y segunda en semillas[17], de hecho fue consideraba la fusión más grande de la historia, la cual operaba a través de negocios, siendo uno de estos, la protección de cultivos y semillas, denominado Novartis Agrobusiness; convertido en empresa independiente al fusionarlo con Zeneca Agrochemicals, uno de los negocios perteneciente a AstraZeneca quien era la tercera mayor productora de agroquímicos, después de Novartis y Monsanto para ese entonces[18], adquiriendo finalmente, el nombre de Syngenta (Ver imagen 4).

IMAGEN 4. Syngenta en Venezuela.

Desde el 2014 es el mayor productor mundial de químicos para cultivos, y la tercera en semillas; entre sus competidores se encontraban Monsanto, Bayer, Basf, Dow Agrosciencies, DuPont; tanto que Monsanto intentó frustradamente adquirirla en ese mismo año.

Actualmente, se maneja a través de los negocios semilla, agroquímicos y biotecnología. Su presencia en Venezuela ronda desde 2003, cuando hace su primera venta de maíz al país, y en 2006, registra sus primeros híbridos de maíz amarillo.

Entre sus productos y marcas, se encuentran las semillas híbridas y Organismos Genéticamente Modificados (OGM) de maíz y soja, de hecho es “quien más patentes de semillas Terminator posee en el mundo, incluyendo una especie de arroz (que es el cereal de mayor consumo en el mundo)”[19]; en Venezuela[20] se expenden bajo la marca de híbridos Impacto, Maximus, Cerato, Lucino y Soreto; y semillas de hortalizas para el cultivo de coliflor, brocolí, melón, repollo y pimentón; así como insecticidas, herbicidas, fungicidas y tratamiento de semillas, entre los que se pueden mencionar los más destacados como el herbicida Gramoxone (Paracuat) producido por primera vez en 1961 por Imperial Chemical Industries (ICI); la Atrazina o limpia maíz, de prohibido uso en la Unión Europea; el fungicida Karate, entre otros 25 productos como Dual Gold, Bravo, Hache uno, Ridomil, etc.

En el 2017, el gigante asiático, compra a Syngenta, por 43000 millones de dólares, a través de China National Chemical Corporation, mejor conocida como ChemChina[21], la empresa de propiedad estatal establecida mediante la reorganización de las compañías subsidiarias bajo el antiguo Ministerio de la Industria Química de la República Popular de China, perteneciente al Consejo de Estado de la República Popular China, siendo la mayor empresa química en el país.

ChemChina, a su vez, ofrece productos y servicios en seis sectores comerciales; nuevos materiales y productos químicos especializados, entre los que destaca aditivos nutricionales para animales; químicos básicos; productos de neumático y caucho; procesamiento de petróleo y productos de refinación; equipos químicos; y  agroquímicos, en este particular es el mayor fabricante de productos no patentados de herbicidas, insecticidas, bactericidas, reguladores del crecimiento de las plantas, en más de 120 tipos de productos y más de 800 preparaciones, de las cuales ha registrado casi 5.000 productos y más de 6.000 marcas en 120 países.

Con esta adquisición, ingresa un nuevo actor emergente en el agronegocio, una firma de carácter Nacional, Estatal, que toma el control de una de las principales transnacionales que controlan la producción primaria de alimentos, en este caso de Syngenta; tal y como ya lo había hecho con China National Petroleum Corporation (CNPC), cuándo irrumpió con el nuevo siglo junto con otras empresas nacionales, estatales, a convertirse en las primeras compañías petroleras del mundo, corriendo de las primeras posiciones, a las tradicionales compañías de las industria petrolera mundial del último medio siglo; y de la cual PDVSA llegó a ocupar la cuarta posición mundial hasta el año 2015.

PLANTEAMIENTOS FINALES:

Este recorrido, permite acertadamente responder, que son primordialmente estas tres grandes transnacionales, las que configuran en la actualidad, el control de la producción primaria de alimentos en el mundo, y particularmente en Venezuela, aunque existan otros pequeños actores internos, son insignificantes en la disputa. De hecho, Agropatria, con su alta participación en el mercado de insumos, no es más que, distribuidora, o productora bajo licencia, de las más importantes transnacionales de agroquímicos y semillas del mundo, al igual que operaba Agroisleña, entre los cuales destacaban: DuPont, Syngenta, Bayer, BASF y muchos otros, y que actualmente en la nueva configuración, se agrupan en Bayer-Monsanto, Corteva Agriscience y Syngenta; razón por la cual, es la expendedora de los productos más conocidos y utilizados por los productores venezolanos. Sin embargo, posee SEHIVECA, filial, para la producción de semillas certificadas, cuyo potencial, radica en la pizca de soberanía nacional, que otorga el control en la obtención de semillas de producción nacional, no propiedad de las transnacionales, que permita seguir sorteando, la última expresión de competencia internacional sobre los recursos naturales, con la Segunda Revolución Verde y los Organismos Genéticamente Modificados, cuyo fin último es, mantener el “food power” a través de un modelo agrícola que sigue “ahondando funcionalmente la brecha entre los países en desarrollo, subordinados y, los intereses de los actores centrales del sistema internacional”[22].

Cosa contraria, sucede con la Petroquímica venezolana, brazo indispensable para el sistema agroalimentario nacional e internacional, obtener su control para la producción de agroquímicos, fertilizantes, combustibles, es de magnitud incalculable para el agronegocio y en el país, ésta es desarrollada por la Corporación Petroquímica de Venezuela (PEQUIVEN), de propiedad estatal y principal empresa venezolana encargada de producir y comercializar productos petroquímicos para el mercado interno y la exportación, que será estudiada en una aparte por la importancia estratégica, que juega en el sector agroalimentario; tanto que su filial, Monómeros Colombo Venezolanos (S.A), y su subfilial ECOFÉRTIL, que hasta el 2018 mantenía el liderazgo en ventas en agroquímicos y fertilizantes en Colombia[23], cubriendo más del 40 % del mercado de fertilizantes y el 70% de agroquímicos del país, se encuentra inmersa en una disputa, para su apropiación, junto a PDVSA – CITGO, a través del bloqueo económico y financiero que adelanta EEUU contra el país, y que seguramente, más pronto que tarde, se conocerá el actor o la transnacional, para la cual se está operando con el fin de eliminar el obstáculo que significaba “ocupar el primer lugar entre las empresas con mayores ingresos operacionales del sector de agroquímicos, el quinto puesto entre las más grandes del sector en la industria colombiana y una de las ocho primeras de la región Caribe”[24]; teniendo como competidores más cercanos a YARA, empresa transnacional noruega de la industria química con presencia en más de 60 países; y Dow Agroscience (EEUU), actualmente fusionado con DuPont, en Corteva AgrisCience, y que acaba de hacer su lanzamiento formal en la nación colombiana[25][26].

Y finalmente, podemos afirmar que así como Venezuela, no pudo desde sus inicios, desarrollar una industria alimentaria independiente de la transnacionalización y los intereses del capital extranjero, de materias primas importadas, así como de las tecnologías; tampoco lo hizo en relación a la demanda industrial de la agricultura[27], en este sentido, de los insumos necesarios para la producción primaria de alimentos, cuya matriz agrícola impulsada en la Primera y aún en la Segunda Revolución Verde, nos hace altamente dependientes, y por ende, pone en manos del capital transnacional el control de la producción primaria de alimentos, panorama que no ha cambiado y que actualmente bajo la configuración de mapa geopolítico se encuentra entre Bayer Monsanto, Corteva Agriscience y Syngenta, o sea, EEUU, Alemania y China; por lo tanto, es importante, destacar que cualquier estrategia nacional que se lleve a cabo en el sector industrial de alimentos, debe hacerse tomando en consideración que el sistema agroalimentario es constituyente del poder nacional, o sea el autoabastecimiento de alimentos, pero también lo es la industrialización, la ciencia y la tecnología. Los recursos naturales, están; y he aquí, los jugadores, que también entran en la disputa por su control.

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