Mar de Leva – Me quito el sombrero

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Por Farruco Sesto.

 

Ya no usamos esta prenda en condiciones normales. Pero en nuestro idioma persiste la antigua expresión “quitarse el sombrero” para mostrar admiración por alguien o por algo.

Pues bien, a raíz de lo sucedido el 20 de mayo, yo me quito el sombrero ante nuestro pueblo. Y sobre todo ante nuestro pueblo humilde, nuestro pueblo pueblo,  el desposeído, el despreciado por las élites económicas e intelectuales, el pueblo sencillo, el pueblo históricamente pobre, que fue quien salió a votar mayoritariamente el domingo, sorteando cualquier obstáculo y dando pruebas de una conciencia y de una moral inquebrantables, que ya quisieran para sí otros sectores sociales más auto valorados.

Me quito el sombrero por la autenticidad de su sentimiento de clase, sin odio, pero contundente y sabio.  Me lo quito por su fuerza política y su disposición democrática a la lucha ante las dificultades causadas  por la guerra económica que sufre. Me lo quito también por su sentido patriótico capaz de resistir con dignidad cualquier presión extranjera o amenaza imperial, porque a lo largo de siglos en batalla, aprendió justamente que la soberanía no está en venta.

Me quito el sombrero por su lealtad activa al legado amoroso de Chávez en nuestra Revolución de los afectos.

Pero quitarse el sombrero y declararle nuestra admiración y reconocimiento, no es lo único que debemos hacer. Hay que oírlo también con atención y con el corazón puro. Hay que prestar atención a sus vivencias y a sus razones, que son de trascendencia. Hay que colocar sus argumentos en el propio centro del poder que le pertenece.

Porque el pueblo habla con la carga de la verdad, como lo hizo el domingo y lo seguirá haciendo pues tiene muchas cosas que decir.  Y lo hace demostrando que de todas las voces, la suya es la más importante, por más modesta que parezca.

Porque el pueblo sabe, y hay que tomar en cuenta su sabiduría. Porque el pueblo ordena, y hay que mandar obedeciéndole.

¿Saben qué? ¡Yo confío en el pueblo y confío en la dirección político-militar de la Revolución! Siento que son tiempos de victoria profunda, más allá de lo electoral. Pa’lante, hermanos.

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