Mar de Leva – La guerra y la paz

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(Por Farruco Sesto)

No hay duda de que la nación (en el sentido contemporáneo del término) más violenta de los últimos dos siglos, tiene un nombre preciso: United States of America.

Pero si ampliamos el concepto de nación al de comunidad organizada cuya huella ha trascendido en el tiempo, sea en la escala acotada de una determinada cultura en un territorio preciso, o sea en la de un magno imperio expansionista, igualmente sería indudable que los EEUU de Norteamérica encabezarían la lista de las naciones más violentas, ya no de los tiempos modernos sino de toda la historia conocida.

En verdad no tiene parangón. Su vocación para la violencia es asombrosa.

Desde su nacimiento en el siglo XVIII ha estado 222 años en guerras, lo que equivale al 93% de su existencia generando y exportando violencia. Ha arrojado dos bombas nucleares, siendo la única nación que lo ha hecho. Ha invadido decenas de países y derrocado innumerables gobiernos incómodos para sus intereses. Tiene cerca de 800 bases militares desplegadas en todos los continentes, con un poderío bélico jamás visto, que mantiene en activo, y un gigantesco presupuesto militar que supera los 716.000 millones de dólares. Cosas que todo el mundo sabe.

Sobre la violencia ha estructurado la ideología profunda de su “destino manifiesto”.  Sobre la violencia ha construido soportes esenciales de su economía, como lo son el complejo militar-industrial y las industrias del entretenimiento.   Y sobre la violencia se proyecta ante el mundo, no con el espíritu libertario del que presume, sino con el ánimo interventor y dominador que la caracteriza como imperio.

En el polo opuesto se encuentra Venezuela, que desde el momento en que se dio fin al proceso de independencia de América del Sur no ha vuelto a participar en ninguna guerra.  Venezuela, que tiene una inmensa vocación de paz demostrada en el tiempo e incluso consagrada en la Constitución, que dice en el primero de sus artículos: “La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador.”

Venezuela, país de paz, con cultura de paz y con una revolución pacífica.  “Pacífica, pero no desarmada”, como advertía también el comandante Chávez, a quienes pensasen en agredirla.

Vale la pena recordar esto último, ahora que los EEUU nos amenazan a través de la Colombia santanderista.

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