Mar de Leva – La causa humana

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(Por Farruco Sesto)

“Nosotros, militantes de la Causa Humana”. 


De tal manera y con esa frase, identificaba Hugo Chávez la militancia política que ejercía con sus compañeros. Así se veía a sí mismo, como militante de la Causa Humana. Pues esa en el fondo, y no otra, era la naturaleza de su lucha. Con la plena conciencia de que, aun debiéndose a un momento dado, y a unas circunstancias geográficas e históricas en lo concreto, a un pueblo y a una patria precisas, la motivación profunda trascendía esas circunstancias para alcanzar un plano universal. 

En un Twitter del 6 de octubre de 2012, el día anterior a las elecciones que lo consagraron como presidente, escribía: 

A los Pueblos hermanos del mundo, toda mi gratitud por su apoyo y solidaridad!! Sigamos con Bolívar luchando por la Causa Humana!!


Léase bien: Por la Causa Humana, entendida como un todo, como algo con la capacidad de hermanar a los pueblos. Como la confluencia general de todas las luchas sociales, ideológicas, culturales, que, en definitiva, tienen como telón de fondo, la emancipación absoluta, integral, del género humano. 

Así, no es concebible una visión de izquierda que no contemple ese propósito, como uno de los elementos que configuran y le dan sentido completo a la tarea. Que constituye, por así decirlo, la sustancia de nuestra espiritualidad política, una espiritualidad basada en lo humano de todos nosotros, de todas nosotras, en donde quiera que nos encontremos y se desarrollen nuestras vidas.

Sabiendo que el ensimismamiento no es útil para nada. Y el aislamiento voluntario mucho menos.

Si nuestra causa es justa y oportuna, ha de ser compartida. Y repartida, contrastada, complementada, comprendida. Como nosotros compartimos causas de otros que las hacemos nuestras. 

Puesto que nos proponemos cambiar el mundo transformando la realidad, entendemos que ni el mundo ni la realidad constituyen un escenario tan constreñido como para aceptar una mirada pequeña, de corto alcance. 
El punto de vista que nos identifica, ha de ser abarcante, incluyente, capaz de superar banderas y fronteras.

Siendo de izquierda, nada de lo humano nos es ajeno. Lo decía Terencio, pero lo resaltaba Marx como su lema favorito. Y es que la humanidad es una sola en su complejidad y en su diversidad.

Siendo de izquierda, somos necesariamente internacionalistas y estamos hechos a todas las batallas por la justicia, sea cual sea el campo donde se libran. Si no para participar directamente en ellas, al menos para analizarlas en todas sus dimensiones, tratar de comprenderlas, y acompañarlas desde la solidaridad. 

(Apuntes para mi libro “Ser de Izquierda a partir de Chávez”)

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