Mar de Leva – Democracia sin límites

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(Por Farruco Sesto)

Hay dos poderes fácticos que, a mi juicio, conspiran contra el desarrollo de una democracia completa, aunque se rasgan las vestiduras en su nombre.

Uno es el poder mediático empresarial, que reinterpreta la realidad a su conveniencia y descompone la verdad sin pestañear. Más sin la información necesaria y veraz al alcance del pueblo ¿cómo se puede hablar de democracia?

Y el otro es el poder del capital, que desmonta en los hechos la igualdad política, al supeditar el juego electoral a los recursos económicos.

¿Por qué digo estas cosas? Porque contra esos dos poderes, que en realidad es uno solo, combatimos. Y por esa razón no nos perdonan.

Democracia sin límites, pedía Alfredo Maneiro y lo expresaba con una frase muy reveladora refiriéndose a quienes entonces gobernaban:

“El límite que los pongan ellos”.

Porque a  nosotros, en aquel entonces, lo que nos tocaba era la lucha por alcanzar ese horizonte.

Años más tarde, y ya desde el gobierno de la nación, Hugo Chávez, lo reafirmaba a su manera, pero con la misma contundencia:

“Democracia total en lo político, en lo económico, en lo social”.  (HCH.13.3.11)  

Y añadía:

“Una de nuestras tareas fundamentales es la redistribución del poder, eso es democracia, darle poder al pueblo” (HCH.9.1.11)

“Este es nuestro gran proyecto: darle poder al pueblo, que es el dueño del poder» (HCH. 07.05.12)

¡Democracia total! Esa es una idea fascinante. En lo particular, creo que es el más apropiado cauce para el ejercicio de la radicalidad, es decir, para llegar hasta la raíz de las cosas. Y ello es lo que le da pleno sentido a toda concepción política de izquierda: el ejercicio ilimitado del poder del pueblo soberano. Para alcanzar la democracia plena y a través de ella construir el mundo mejor que necesitamos.

No nos convence ninguna otra variante de democracia, con adjetivos que lejos de impulsarla la disminuyan, la debiliten y la condicionen.

“Poder del pueblo, poder del pueblo”,

cantaba John Lennon.  

“Dices queremos una revolución, mejor que nos pongamos en marcha de inmediato”.

Esta es la revolución en lo político: la construcción acelerada de una democracia total donde el poder le pertenezca al pueblo.  Y en eso estamos.

No hay una solución distinta a nuestros problemas. Ni una respuesta distinta a nuestros sueños.

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