La Batalla de Caracas. 11, 12 y 13 de Abril de 2002

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Nicolas Maduro y Ricardo Marquez 13 de abril

Por Ricardo Márquez*

Testimonio de Ricardo Márquez, fundador de Catia TVe y testigo fiel de los sucesos acaecidos en Caracas los días 11, 12, 13 y 14 de abril del año 2002.

Como todos recordarán esos días se dio en Venezuela un golpe de Estado en contra del gobierno dirigido por el presidente Hugo Chávez Frías, golpe que sólo duró 47 horas pero que trajo un baño de sangre a Venezuela.

Realmente es difícil hablar de esos días sin que vengan a nuestra memoria esos recuerdos con mucho dolor, pero también con mucha alegría y mucha nostalgia, por el hecho de que pudimos ser uno más de los millones de venezolanos que aportó su granito de arena para salvar el hilo constitucional, para mantener la estabilidad, la paz y la democracia en Venezuela, que a pesar del poquito tiempo que llevaba el Comandante Hugo Chávez al frente de la Presidencia de la República, ya veíamos que iniciaba un proceso que estaba dirigido a atender a la sociedad venezolana, tratar de resolver todo esos años de pobreza y de miseria a la que nos había llevado la Cuarta República, un gobierno que entendía que había que cambiar las cosas radicalmente.

Hugo Chávez osó decirle a la oligarquía nacional e internacional que Venezuela era un país libre y soberano y que los destinos de esta patria a partir de ese momento (febrero de 1999) estarían en manos del gobierno y del pueblo venezolano y no del gobierno norteamericano. Creo yo que eso fue un elemento fundamental para que todas las oligarquías y burguesías de este continente se plegaran e hicieran un plan para acabar con la naciente democracia participativa de este país.

Fíjate este análisis mío de por qué un golpe de estado contra el Presidente Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana. Yo un joven del Barrio Simón Rodríguez del Manicomio, de la parroquia  La Pastora de Caracas, luchador social, una persona comprometida con el país, que junto a muchas personas más fundamos la Casa de la Cultura Simón Rodríguez del Manicomio y el Cine Club Manicomio, y que habíamos logrado en los primeros meses y años de la revolución bolivariana, participar en una Asamblea Constituyente y plantear allí la necesidad de que en Venezuela se pudiesen crear medios de comunicación comunitarios, cosa que logramos.

Luego llevamos nuestra voz en la creación de la novísima Ley de Telecomunicaciones incluyendo un articulado que en concordancia con la nueva Constitución permitía que comunidades organizadas pudiesen fundar medios comunitarios, usando para ello el espectro radioeléctrico nacional, privilegio solo permitido hasta ese momento para la burguesía venezolana, y que en paralelo a esta lucha impulsáramos la fundación de la Televisora Comunitaria del Oeste Catia TVe, con su eslogan principal que era un atentado directo al sistema dominante (No vea televisión, hágala) y con una forma de producción de contenidos en mano de la gente con la conformación de los ECPAI (Equipos Comunitarios de Producción Audiovisual Independiente) que garantizaba la división del medio y del mensaje, logrando gracias a esos artículos de la nueva Ley de Telecomunicaciones, presentar una propuesta a CONATEL dirigida para ese momento por el Tte. Diosdado Cabello y que nosotros cumpliendo los requisitos de ley, habitantes de un barrio llamado El Manicomio, nos lleváramos a un Presidente de la República un 30 de marzo del año 2001 a las 10 am a que inaugurara una pequeña planta de televisión en el quinto piso del Hospital Jesús Yerena de Lídice y desde allí se emitiera por primera vez en la historia de Venezuela una señal de tv comunitaria con la habilitación HSF-00001 y su respectiva concesión entregadas por CONATEL para operar en el canal 25-UHF para todo el oeste de la ciudad, la señal de Catia Tve.

Era lógico sospechar o por lo menos intuir que los enemigos del pueblo (la burguesía nacional junto a la internacional) no se quedarían quietos y que harían todo lo posible por acabar con la revolución bolivariana, ya que era un muy mal ejemplo para el resto del continente, aquí solo menciono nuestra experiencia en esos primeros años de revolución, si escuchamos a los campesinos, trabajadores, deudores hipotecarios etc, sabremos que el intento de golpe de Estado era una muerte anunciada y cantada.

Nosotros obviamente estábamos totalmente comprometidos con la defensa y el apoyo al gobierno del Comandante Chávez, ya el 9 de abril de ese año 2002 veíamos que lo que se avecinaba era un golpe de Estado, era evidente como todas las fuerzas y los factores de poder del país estaban cercando al gobierno, precisamente los medios de comunicación eran el principal arma de los fascistas en contra del pueblo venezolano que estaba apoyando a la revolución, a su gobierno y a su pana, su hermano, su amigo, su Presidente.

Fueron momentos de mucha, mucha adrenalina, momentos de mucha pasión, hay muchísimas anécdotas que contar; algo que recuerdo con mucha claridad es que en esos días que comenzó la movilización y la agitación de la oposición en la capital los miembros de Catia TVe y los ECPAI nos mantuvimos en la calle con el pueblo, registrando audiovisualmente todo lo que acontecía, recuerdo que el 10 de Abril como a las 2 de la tarde estábamos en una concentración frente a la sede de la Vicepresidencia de la República en la Av Urdaneta y de repente sale Diosdado quien era el Vicepresidente y de inmediato lo abordamos para decirle “Vicepresidente es inminente un golpe de Estado, nos están asediando, qué haremos ante esto? Y recuerdo que nos respondió tajantemente y sin titubeo, “Estamos en cuenta de eso hermano, estamos tratando de evitar un derramamiento de sangre pero están sordos, no quieren oír al pueblo que apoya al Comandante Chávez, están tratando de derrocarnos pero no lo lograran porque no estamos solos, contamos con ustedes”, eso para mí fue bastante impactante ya no era sólo una suposición, una sospecha, no, ya era real, el Vicepresidente del país nos estaba confirmando allí a Catia TVe que el plan golpista estaba en marcha y que ellos estaban tratando como gobierno bajo grandes presiones de evitar un derramamiento de sangre.

En lo personal cuando escuché al compañero Diosdado respondernos con mucha sinceridad, con mucha humildad y viéndonos a los ojos, pensé, nos estamos jugando la vida, llegó el momento de darlo todo por Venezuela, por el pueblo,  por la futuras generaciones, nos mantuvimos allí ese día hasta las 11:00 ó 12 de la noche, entre Miraflores y la Vicepresidencia, allí nos concentramos muchí[email protected] [email protected], todos esos días, para apoyar a nuestro gobierno y nuestro Presidente.

Me gustaría mencionar algo aquí que es muy importante, y es reconocer al pueblo venezolano que a lo largo y ancho de todo el territorio nacional nos convertimos en héroes anónimos, quienes en esos días supieron que hacer y de paso hacerlo bien, por intuición o por sabiduría popular, por el compromiso que sentían con su país y con el Comandante Chávez, no hubo nada planificado, cada venezolano, cada venezolana supo qué hacer, supo cómo comportarse, supo a dónde ir, y yo creo que eso es algo fundamental, porque también desmonta a una cantidad de héroes falsos que no tuvieron participación protagónica con el pueblo en la calle, pero se llenaron de gloria ante el país, el gobierno y el partido descaradamente diciendo que ellos hicieron esto, aquello, lo otro y no es cierto. Mucha gente que hizo cosas cruciales en esos días se mantienen en el anonimato, no han sido vedette pública, ni han utilizado lo que fueron en esos días tareas de compromiso con la patria, para obtener un cargo, sino gente que está muy bajo perfil y que siguen luchando y combatiendo por la construcción de la patria soñada. Pero mi mayor reconocimiento es a los muertos, a nuestros muertos, porque los hubo y muchos, a sus familias, a esos herederos de verdaderos héroes, que merecen ser recordados cada año pero no en abstracto sino con nombres, apellidos, fotos, de toda esa gente que dio su vida por todo un país y que deberían estar en un sitial de honor de la Patria, en mi caso personal no me siento satisfecho con los reconocimientos hasta ahora ofrecidos a estos mártires nuestros, comenzando porque los responsables de sus muertes están libres, no pagaron sus largas condenas por los crímenes cometidos y en algunos casos fueron beneficiados con perdón de sus culpas, fueron absueltos sin ser sentenciados para que a los pocos meses y años volvieran a conspirar y volver a arrebatar la vida de venezolanos patriotas, esto merece una profunda reflexión y rectificación de nuestra dirigencia.

Recuerdo que todos esos días entre las 6 y 7 pm la Mesa de la Unidad Democrática hacía una rueda de prensa que se convertía en una cadena nacional de la oposición ya que todos los medios de comunicación radioeléctricos privados se plegaban obediente y militantemente y allí informaban cuáles eran los triunfos obtenidos ese día e iban anunciando a cuentagotas los planes del día siguiente. Ese día 10 de abril anunciaron una movilización desde el este de Caracas hasta la sede de Petróleos de Venezuela en Chuao y que según ellos se iban a concentrar allí al terminar la marcha.

Ese 11 de abril muy temprano en la mañana nos fuimos a la calle armados con cámaras y micrófonos, recuerdo a los compañeros Wilfredo Vázquez, Blanca Eekhout, Mónica Gil, Gabriela Fuentes, Iris y Gladys Castillo, Miguel y Richard López, Efrén Aguirre, Maite y Betzabeth Moreno, Gerson Maldonado, Ligia Luque, Erika Farias, Leafar Guevara, Sandra Cortez, entre muchos otros compañ[email protected], que estábamos en Catia TV, el punto de concentración era Miraflores, todos teníamos en nuestra mente el temor de la batalla, de qué salíamos de nuestras casas y no sabíamos a qué hora íbamos a regresar, tampoco ni siquiera si íbamos a regresar, porque nos estábamos jugando el todo por el todo, sin ser ministros, sin ser concejales, sin ser diputados, sin ser funcionarios, había compromiso moral, había compromiso con el país, con la revolución, con la Constitución, con el presidente Chávez, el líder qué movía nuestro más profundo amor por la patria.

Ese día 11 de abril nosotros instalamos un punto de concentración justo en la Av. Baralt muy cerca de Puente Llaguno, era un toldo pequeño donde la gente pasaba y emitía su opinión de lo que estaba sucediendo en el país, como a las 11:30 de la mañana corría un rumor de que la oposición estaba llamando a que la marcha de Chuao se dirigiera hasta el Palacio de Miraflores, nosotros sabíamos que eso iba a traer una gran confrontación entre venezolanos y que este cuerpo a cuerpo traería muchos muertos.

Rápidamente surgieron muchas ideas del pueblo, entre las que destacan que teníamos que diferenciarnos de los opositores amarrándonos un tricolor en el brazo, las mujeres sacaron su pintura de labio y nos mandaron a que nos pusiéramos franjas rojas en la cara y así otras ideas más, todos los que estábamos allí estábamos preparado para el combate, lo que nunca nos imaginamos era que la canalla había colocado unos francotiradores de forma quirúrgica en las azoteas de los hoteles y algunos edificios que están en los alrededores de Miraflores y la Av. Baralt, que comenzaron a asesinar venezolanos del lado de la oposición y asesinaban a venezolanos del lado del chavismo, de manera que esto enardeciera a la gente e hiciera que el odio de ambas fuerzas en la confrontación fuera definitivo y salvaje.

La imagen que ha salido en varios documentales en Venezuela y en el mundo de una persona que está montado en la azotea de un edificio de la Av. Baralt detrás del Ministerio de Finanzas, persona que corre de un lado a otro y que apunta, la hizo una cámara de Catia TVe. Lo cierto es que ya como a las 2 de la tarde todos los presentes desde Paguita hasta la Marrón y desde Puente Llaguno hasta Capitolio estábamos en situación de guerra.

La misión de la Policía Metropolitana que como cuerpo armado tenía el objetivo de abrir pasó a fuego y sangre entre los chavistas para que la oposición llegara hasta el Palacio de Miraflores, se ejecutó a medias. Allí el pueblo venezolano se hizo gigante y resistió estoicamente la arremetida de la PM desde abajo, de los francotiradores desde el cielo y de los medios de comunicación de todo el mundo disparando despiadadamente, los primeros balas asesinas y los últimos mentiras y calumnias para intentar quebrar moralmente a un pueblo que se negaba a rendirse, de este episodio cruel de nuestra historia reciente digo “esta fue una batalla significativa, yo creo que hace falta escribir esta gesta del 11 de abril del 2002 como una batalla más de las que se recuerdan en nuestra historia patria, como la batalla de Carabobo, la batalla de Angostura, la batalla Naval del Lago, batallas éstas que permitieron obtener la libertad del yugo español. Pero la del 11 de abril del 2002 es una de las grandes batallas modernas que nos libró del yugo gringo, la batalla de Caracas, la batalla por la Paz, porque en la fuerza opositora la gente venía con el deseo de sangre, de asesinar, de matar, mientras nosotros estábamos consciente de lo importante que era evitar un baño de sangre porque afectaría al gobierno, a la revolución y por ende al pueblo venezolano.

También vimos el rostro de los traidores muy de cerca, recuerdo que desde la Vicepresidencia estaban saliendo los Generales Camacho Kairus, Belisario Landis y Pogioli, de esos 3 Generales solo uno fue leal Belisario Landis, los otros dos resultaron ser traidores y serviles a los gringos.

En la calle ya rodaba un fuerte rumor como a las 4 de la tarde de que se estaba asediando a Venezolana de Televisión en Los Ruices y qué era necesario el apoyo allá de las fuerzas chavistas para tratar de evitar de que sacaran del aire a VTV, varios compañeros se fueron a tratar de evitar lo que ya era un hecho, porque VTV salió del aire iniciando la noche, quien se encargó de enviar la custodia a VTV por parte de la Guardia Nacional fue el General Kairus, podemos imaginar a quien envió y a que los envió.

Los que estábamos en la calle en ese momento teníamos una mirada totalmente distinta de lo que se estaba informando al país, habían compañ[email protected] que estaban en sus casas y nos iban narrando de alguna manera por medio de textos o llamadas a los celulares lo que los medios de comunicación estaban diciendo lo cual era totalmente contrario a lo que estábamos viviendo, ya que no existía el WhatsApp, no existía el Telegram, ni las video-llamadas.

Cuándo empezó a correr la noticia de que los chavistas estábamos asesinando a los opositores en el centro de Caracas, nosotros no comprendíamos de donde salían esas noticias ya que nosotros estábamos recogiendo a nuestro heridos y a nuestros muertos de la Av. Baralt, de Puente Llaguno, de los alrededores del Palacio de Miraflores, porque de manera inesperada cualquier compañero que estaba al lado de uno caía con un disparo en la cabeza o en el pecho o en el hombro o en el estómago sin saber de dónde provenían esos disparos, de verdad que era algo demasiado confuso, algo inexplicable en ese momento. Esto lo recoge muy bien el compañero Ángel Palacios en el documental ”Claves de una masacre”, porque una cosa es vivirlo o estar allí y después poder sentarte a observar un material como ese, donde paso a paso y minuto a minuto se reconstruye la hora exacta y así tú poder ubicarte entre esas imágenes y poder contrastar cómo los medios montaron la mentira para justificar el golpe de Estado.

Yo recuerdo que un familiar en el Estado Táchira me llamó para decirme que cómo era posible que los chavistas estuviésemos matando a los que se oponían al gobierno en el centro de Caracas, yo le decía a este familiar que yo estaba allí en la avenida Baralt y que eso era una mentira, nos están matando es a nosotros, nos están disparando, hay francotiradores y por supuesto este familiar no me creyó, me decía que no, que éramos nosotros porque lo estaba viendo por tv en directo. Claro esa era la parte fundamental del plan, ese era su trabajo confundir a la población venezolana hacerlo pensar de una manera totalmente distinta y provocar que se nos juzgara de una vez, así mataban dos pájaros de un solo disparo, justificaban el golpe de Estado y eliminaban a la base chavista acusándonos de asesinos.

La compañera Blanca Eekhout en una reunión que tuvimos días antes en Catia TVe nos decía compañeros, yo sé que nosotros tenemos sangre en las venas y que queremos defender esto hasta con los dientes de ser necesario, claro que vamos a luchar pero no con las manos sino con la verdad, no olviden que nuestro principal objetivo es registrar audiovisualmente lo que está pasando eso es lo que va a permitir que le contemos al mundo la realidad de lo que suceda aquí en Venezuela. Palabras que jamás se me van a olvidar porque eran totalmente ciertas, pues no podíamos abandonar la cámara, no, nuestro deber era estar allí, mantenernos sanos y salvos para vivir y poder custodiar muy bien esas cintas dónde registramos la verdad de lo que estaba pasando en el país. Esos días comprendí que era muy importante mantener a Catia TVe viva, que no desapareciera así fuera batallando desde la clandestinidad.

Ya como a las 8 de la noche el compañero Elías Jaua, se montó en una tarima que estaba en el Palacio de Miraflores y dijo a la multitud que aun permanecía allí, que el presidente Chávez estaba pidiendo que regresáramos a casa, por favor, que había sido un día de una larga batalla y una larga espera, que regresáramos a casa, que estaba cayendo la noche, que era peligroso seguir en la calle, ya en ese momento se estaba incomunicado, Radio Nacional de Venezuela y Venezolana de Televisión ya estaban fuera del aire.

Nosotros teníamos grabaciones de minutos cruciales de lo que había pasado pero no contábamos con los medios ni las redes para enviar esa información. Nos habían informado que el 5to piso del hospital de Lídice había sido tomado por la PM, no teníamos el medio electrónico para poder desenmascarar la verdad de lo que estaba pasando de lo que nos estaban haciendo como pueblo y cómo nación, era terrible estar en ese momento desde un medio de comunicación comunitario incomunicado.

Después de escuchar a Elías Jaua y con el rumor fuerte en la calle de que venían a bombardear el Palacio si el Comandante no se entregaba, decidimos irnos al Hospital de Lídice y comprobar si aun estaba la PM allí, de no estar, comenzar a desmontar la televisora porque sabíamos que venía la represión más brutal, teníamos muy presente lo que había sucedido en Chile en 1973.

Afortunadamente nos habíamos ganado el cariño, respeto y la amistad de muchos trabajadores. Al llegar, una enfermera y un compañero portero nos acompañaron hasta el quinto piso y nos informaron que había venido la Policía Metropolitana a buscarnos. El portero buscó a otro compañero y ellos nos ayudaron a sacar el servidor, una editora, el transmisor y otras cosas vitales para poner al aire la televisora desde otro sitio seguro. También estos trabajadores del hospital nos recomendaron que nos cuidáramos porque nos iban a buscar y meter presos, “los pueden matar, tengan cuidado”, esa solidaridad que sentimos nosotros esa anoche del 11 de abril fue una fuerza tremenda, era sentir que no estábamos solos, esa gente trabajadora del hospital sabía que nosotros allí con mucho esfuerzo habíamos montado una televisora comunitaria para mostrar inclusive cosas del propio hospital, de la comunidad de Catia, que tiene mucha relación con el hospital de Lídice, estos trabajadores estaban solidarios con nosotros, con nuestra causa, bastante agradable ese recuerdo, lo tengo aun hoy muy presente.

Al amanecer después de una larga y angustiante noche, se había consumado el golpe de Estado. El presidente Chavez había sido detenido y el gobierno desmovilizado, los medios de comunicación asediaban a los chavistas mostraban con crudeza la persecución y detención arbitraria de dirigentes y compañeros de movimientos sociales. Nosotros entre arrechos, frustrados, tristes y asustados nos fuimos a la calle como al mediodía, recuerdo que justo cuando Carmona se autoproclamaba en el Palacio de Miraflores, nosotros transitábamos por la Av. Urdaneta, los tipos estaban seguro de que tenían el control total y absoluto del poder, al regresar al barrio y encontrarnos con la gente arrecha diciéndonos que qué íbamos hacer, que había que liberar a Chávez, recuerdo que empezaron a llegar por mensajes de texto mensajes llamando a un cacerolazo ese 12 de abril a las 8 de la noche, yo no sé cómo fue en otras partes, pero entre la Pastora, Catia y 23 de enero fue el estruendo más fuerte que habíamos sentido hasta entonces, para mí esa fue la clave, ese fue el detonante que intuitivamente nos dijo somos muchos y somos chavistas carajo!!

El 13 de abril amanecimos envalentonados comenzamos a comunicarnos y a sentir que era posible volver. El primer paso fue salir a hacer llamados para evitar saqueos en nuestra zona, pero al sentir un apoyo contundente y consternación por lo que había sucedió decidimos como a las 2pm acercarnos a Miraflores para ver qué tal. Había un coronel de apellido Morao que nos dijo que la Guardia de Honor respaldaba a Chavez y que lleváramos pueblo hasta palacio para ellos accionar y que nos apoyarían. Eso lo grabó Wilfredo con la cámara Hi8 que cargaba con él. Recuerdo que íbamos a Catia y justo en la Av. Sucre en la entrada de Manicomio había un carajo con un camión vendiendo plátanos con un altavoz de esos que usan ese tipo de vendedores, nos le acercamos y le mostramos el video de Miraflores donde el coronel Morao nos dice que llevemos gente a palacio que ellos apoyaban a Chávez, ese carajo se emocionó y comenzó a decir por su altavoz “Vamos a Miraflores!! Tenemos que rescatar a Chávez!! Esto es un golpe de Estado!! Los militares en el palacio apoyan al comandante!! Vamos a Miraflores!! Vamos a Miraflores!!, pero ante comete tú tajada!! lleva tus plátanos comes rapidito y te vas a Miraflores mi doña salvemos a Chávez”.

Era hermoso la conjunción de héroes paladines de una retoma oficial impecable donde nadie sobró y todos hicieron suya la consigna “Rescatemos a Chávez” esa era la tarea a cumplir por [email protected] También recuerdo que fuimos a un remate de carreras de caballos muy famoso por allí cerca ya que era sábado y eso estaba lleno de gente, -vaina pa loca-, sólo caí en cuenta que en medio de un golpe de Estado habían carreras de caballo y un gentío jugando, y nada mostramos el mismo video de Miraflores a algunos que se entusiasmaron pero otros apenas mostraron interés pero nadie dio el paso, no nos pararon como esperábamos.

Cuando eran como las 7pm comencé a ver y recibir saludos de muchos de los rematadores de caballos y jugadores de Lídice, manicomio. El 23 y Propatria que se fueron a Miraflores al terminar las carreras, de verdad que es pintoresco y muy gracioso nuestro gentilicio como pueblo y sociedad, pero de todo eso se compone un país. Igual seguimos mostrando el video pero decidimos dividirnos, por lo que enviamos a unos amigos motorizados a mostrar la grabación a puntos estratégicos de la ciudad y otros nos fuimos a buscar un camión y un sonido para traerlo hasta Miraflores, era vital tener una tarima y un sonido para agitar.

Ya como a las 4pm estábamos instalados en Miraflores con un camión como tarima y un sonido para generar la agitación necesaria, en ese camión de la dignidad estuvimos coordinando todo los compañeros, Marcos Ford, Oscar Acosta, Carlos Caña, Argenis Márquez, Wilfredo Vásquez, Oscar Negrin, Arévalo Gil. Un Capitán de la guardia de honor nos informo que había la posibilidad de que hubiesen aun algunos francotiradores que pudiesen arremeter contra la concentración, en conjunto decidimos jugárnosla y allí nos quedamos en una verdadera y real unión cívico militar. Por ese camión pasó medio mundo dando su palabra, Ministros, Diputados, Alcaldes, Cultores, Concejales, Viceministros, Generales, Soldados, Evangélicos, Curas, Borrachos, Artistas, Círculos Bolivarianos, Choferes, Comerciantes, Mujeres, Estudiantes, Cooperativas, entre muchos más, había gente que llegó a pie desde Guarenas, Guatire La Guaira, había gente descalza, hambrientas, humildes, clase media, etc. todo un pueblo que sentía el sabor de una  contundente victoria ante los más poderosos de medio mundo que habían osado meterse con el pueblo de Bolívar.

Ese día yo entre muchas cosas que dije hubo dos que jamás olvidare cuando leí el fax que me hicieron llegar con la carta de puño y letra del Comandante diciendo que no había renunciado y cuando informé que la señal del canal 8 volvía a estar al aire de verdad que fue una alegría sublime, me sentí héroe de mi patria. También recuerdo que el hoy Presidente Nicolas Maduro, quien en ese momento era diputado llegó con la también diputada Cilia Flores y hablaron desde ese camión a la multitud. Eran miles los papeles de mucha gente que quería decir al mundo y que todos supieran que sus sectores, barrios, parroquias, municipios, grupos, movimientos etc, que ellos estaban allí presentes apoyando a la revolución y a Chávez.

Ya pasada la media noche, al llegar los helicópteros con el Comandante Chávez, la euforia y alegría se apoderó de todo el palacio y sus alrededores. Lagrimas, risas, suspiros bendiciones, un cúmulo de emoción de victoria popular. Y después de la alocución, al salir el Comandante al balcón de Miraflores a saludar, el pueblo gritó espontáneamente la consigna más perfecta para el momento “Preparen el café que Chávez no se fue”.

Así terminó esa semana donde hubo 3 presidentes, un golpe de Estado que solo duró 47 horas, muchos muertos y un pueblo que en unión cívico militar derrotó a todas las oligarquías de este continente y mas allá, derrotó a los gringos que en esencia fueron los padres del golpe, derrotó a una cúpula militar antipatriota y servil a intereses foráneos, derrotó a toda la canalla mediática nacional e internacional que cayó vencida a los pies de la radio bemba y del glorioso pueblo de Venezuela y por último derrotó al capitalismo mundial quien apostó a un golpe de estado para pretender seguir arrebatando la riqueza de un país lleno de héroes y libertadores.

*Ricardo Márquez, Fundador de Catia TVe

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