Ha emergido un Sistema multipolar

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(Por Iván Padilla Bravo)

Para Jorge Valero “la Revolución Bolivariana es cultural y se propone construir un nuevo Derecho”

En el año 2001, Jorge Valero asumió la representación permanente de Venezuela ante la OEA y 18 años después de aquella fecha, asume enfático que “abandonamos la OEA para no regresar jamás”. Se refiere a la decisión del Estado venezolano de retirarse del organismo regional.

En la actualidad el diplomático venezolano es el Representante Permanente de nuestra República Bolivariana ante la Oficina de las Naciones Unidas y demás organismos internacionales, ubicada en la ciudad de Ginebra, Suiza. Desde allí responde amable a la entrevista que le solicita Todasadentro para conocer sus reflexiones y opiniones acerca de temas culturales en los que Venezuela tiene un papel protagónico o es objeto de agresiones desde el hegemón mundial o del imperio del capital.

Militante de la Juventud Comunista desde que tenía 13 años de edad, Valero -siendo estudiante universitario- conoció por primera vez la tenebrosa prisión de la policía política venezolana (conocida como Digepol, en 1964) en el tenebroso edificio sede de la misma, conocido como Las Brisas, en Los Chaguaramos, donde sufrió los rigores de la tortura.

Sin demora le preguntamos:

-Embajador, el tema del Derecho pocas veces es tratado como un asunto cultural. ¿Es cultural por encima de la lucha de clases?

-Si entendemos por cultura la capacidad que tenemos los seres humanos de aprehender, tanto los componentes particulares de la realidad, como la configuración general de su espacio vital, no hay duda de que el derecho es un asunto cultural.

Al hablar del Derecho tenemos presente que éste es un producto de la modernidad capitalista.

En ese sentido es pertinente recordar lo planteado por Carlos Marx en su obra: El Manifiesto Comunista. Ese genio de los estudios societales revela cómo se estructuró la sociedad capitalista. Obra que convirtió a Marx en el más grande pensador del siglo XIX al formular sus tesis sobre la necesidad de cambiar el curso de la historia. Marx entendió la historia de la humanidad de una manera diferente. Planteó la necesidad de edificar un nuevo modelo de sociedad distinto al capitalismo, que colocara a las clases subalternas y oprimidas como sujeto fundamental de la historia.

En El Capital Marx hace una síntesis vertical de una sociedad específica, la capitalista. Ya que la humanidad, la sociedad en general, el estudio de la evolución del ser humano, es una horizontalidad.

El estado capitalista, con sus instituciones y su burocracia, habrá de cumplir el rol de agente hegemonizador de ese modelo de sociedad. El derecho es, por tanto, parte de la lucha de clases.  

Es importante señalar que, desde 1999, Venezuela transita los caminos de la Revolución, con una democracia participativa y protagónica. Contamos con un pueblo legislador, que participa en la elaboración de leyes y políticas para avanzar en la defensa de la Patria, forjando un nuevo estatuto jurídico de la sociedad venezolana.

Las leyes en Venezuela son expresión del Poder Popular, y, en consecuencia, una manifestación de la cultura de los venezolanos y reflejan el ideario emancipador.

-El mundo está ahora sorprendido de que, desde los EEUU, se viole toda normativa legal, se irrespete el Derecho Internacional, se viole la soberanía de las naciones y se pretenda crear un «Estado global» con su propio «Derecho global»… ¿Cómo explica usted lo que está pasando con las políticas gubernamentales de Donald Trump?

-Octavio Paz en su obra Itinerario nos dice que:“La búsqueda del presente no es la búsqueda del Edén terrestre ni de la eternidad sin fechas: es la búsqueda de la realidad real”. Y esa búsqueda nos conduce a afirmar que el mundo del presente es un mundo multipolar. Un mundo con una rica diversidad cultural, en donde las pretensiones hegemónicas y supremacistas del imperio estadounidense encuentran -cada vez- mayor rechazo.

La modernidad capitalista al uniformar lo diverso clausuró el discurso que postula la existencia de un mundo multicultural, pluricultural e intercultural, y les negó legitimidad. Petrificó la sociedad en una sola objetividad, la suya, con lo cual coloca la historia de los pueblos a un lado.

Con la modernidad capitalista se dio inicio a la supresión de la convivencia de lo diverso. La imagen y el concepto del hombre que impone es el egoísmo. Lo convirtió en un ser “individualista y relativamente ahistórico”. Se estableció una racionalidad formal a partir del individuo que le fue impuesta a la sociedad entera, a través de sus instituciones.

Jeffrey Sachs, destacado economista estadounidense, en una obra suya titulada: El precio de la civilización (2012), afirma que: “Bajo la crisis económica americana, subyace una crisis moral: la élite económica y política cada vez tiene menos espíritu cívico”. Por lo que: “La crisis económica de los años recientes es reflejo de un profundo y amenazante deterioro de nuestra actual política y cultura del poder nacional”.           

Ese icono de la ciencia económica estadounidense desnuda la profundidad de la crisis del capitalismo. Y pone en evidencia el deterioro del poder hegemónico que Estados Unidos viene sufriendo desde comienzos del siglo pasado.

Estas son las principales razones que explican por qué el gobierno de Donald Trump viola los principios fundamentales del Derecho Internacional, los acuerdos y pactos suscritos en los diversos organismos multilaterales de los cuales son signatarios. Un patético ejemplo es la imposición de criminales medidas coercitivas unilaterales a varios países y, de manera particular, al nuestro.

EE.UU. no puede ni podrá crear un “Estado Global” o “Derecho Global”, pues ha emergido un Sistema multipolar, caracterizado por la presencia de nuevas potencias, respetuosas del derecho y los tratados internacionales. Por eso la Comunidad de Naciones ha condenado -en múltiples ocasiones en los Foros internacionales-, el unilateralismo practicado por los Estados Unidos.

El Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), presidido por Venezuela, e integrado por 120 países, promueve la Diplomacia para la Paz y el Multilateralismo, a través de una verdadera solidaridad y cooperación internacional entre Gobiernos y Pueblos.

El Mnoal, en reiteradas oportunidades, ha condenado las políticas imperialistas de los Estados Unidos, y la imposición de medidas coercitivas unilaterales y sanciones económicas, utilizadas como nuevas herramientas de diplomacia intervencionista, que generan presión política sobre Estados Soberanos.

-La OEA es uno de los organismos más golpeados en la actualidad por sus propios creadores. Desdibujada esta «de hecho y de derecho» como dirían los abogados, ¿Ella podría tener vigencia en este momento, y para qué?

La OEA es un foro que perdió toda su vigencia y pertinencia. A lo largo de su historia ha cobijado democracias representativas y sangrientas dictaduras. Ha amparado regímenes opresivos. Ha pregonado la igualdad jurídica de los Estados, pero ha avalado la dominación de unos países sobre otros. Ha promovido la equidad y la inclusión social, tal y como quedo plasmado en la Carta Social de las Américas promovida por el gobierno de Hugo Chávez. Y ha légitimado la injusticia y la desigualdad. Y es que la OEA no ha sido ajena a las contradicciones políticas e ideológicas que se fraguan en el curso de la historia. No pocas veces, dada su subordinación y dependencia del gobierno de Estados Unidos, ha respondido a los intereses de sectores antidemocráticos y antipopulares.

Cuando asumimos la Representación Permanente de nuestro país ante ese foro hemisférico (2001), dijimos -en nuestro discurso inaugural- que la OEA debería elaborar una nueva agenda, orientada a alcanzar la paz, el desarrollo integral y la justicia social. Condiciones indispensables para lograr verdaderas democracias en nuestro continente.

Luchamos por un redimensionamiento de la OEA. Sin embargo, este foro ha perdido toda su vigencia.

Pensábamos que la OEA podía avanzar hacia una transformación conceptual e institucional. Que podría superar los condicionamientos ideológicos de la Guerra Fría y fomentar el diálogo y la cooperación en plano de igualdad entre todos los países del continente. Algo fue logrado en la medida en que fueron surgiendo gobiernos de signo progresista en el continente. En este contexto hicimos que el ALCA colapsara e impedimos que el imperialismo creara una neocolonia en América Latina y El Caribe.

La constitución del ALBA, el surgimiento de UNASUR, la CELAC fueron pivotes fundamentales de ese proceso. Estamos ahora, sin embargo, en tiempos de una contraofensiva imperial que ha angostado los espacios del progresismo y la revolución.

La OEA muestra hoy su esencia: es un ministerio de colonias. Y la mejor demostración es que el Secretario General de esta Organización, Luis Almagro, es un mercenario al servicio del imperio.

-Venezuela se distanció de la OEA y quizás podría decirse que el Comandante Chávez es el estratega de nuestra reciente salida de ese organismo.¿Cómo evalúa nuestra decisión soberana ya hecha realidad de abandonar la OEA? ¿Cree que otros países de Nuestramérica sigan el ejemplo de Venezuela y la OEA pierda toda vigencia política?

Venezuela es un país soberano e independiente. Libre de todo tipo de dominación. Somos un pueblo emancipado. Por tanto, no aceptamos mandatos emanados del Gobierno de Donald Trump, ni de ningún otro, que vulneren estos principios.

Con dignidad estamos enfrentando las asechanzas del imperialismo más guerrerista de la historia, Venezuela continuará levantando las banderas de la independencia y la autodeterminación.

En correspondencia con estos principios, que son para nosotros sacrosantos, desde el 27 de abril de este 2019 abandonamos la OEA para no regresar jamás.

Nuestra salida es coherente con nuestra absoluta disposición de enfrentar las políticas hegemónicas de Estados Unidos, y de contribuir a la forja de la unidad latinoamericana y caribeña. Decisión asertiva la del gobierno de Nicolás Maduro que ha sido celebrada por miles de venezolanos y venezolanas, que salieron a las calles para festejar el retiro de Venezuela de la OEA.

En cuanto a la posición de otros países ante la OEA debemos decir que respetamos su decisión soberana. Entre tanto, podemos asegurar que un buen número de países latinoamericanos y caribeños mantienen una posición digna en ese organismo. Valoramos el cuestionamiento que han hecho casi todos los países de CARICOM a la pretensión de aceptar, como Representante Permanente, a un asalariado del autoproclamado presidente.

-¿Cuáles son las perspectivas de la Revolución Bolivariana ante un imperio aparentemente debilitado y acorralado? ¿Es el tiempo de proponer un Derecho de nuevo tipo, revolucionario, de justicia social e igualdad?

Ciertamente, es tiempo de edificar nuevos modelos de sociedad en donde impere la justicia social, la equidad. Tiempo de rescatar los principios de libertad, fraternidad, felicidad e igualdad que fueron indebidamente apropiados por la modernidad capitalista. Es tiempo de devolverles su significado originario.

El capitalismo, como sistema histórico, en su voraz apetito por dominarlo todo, no solo ha mercantilizado los procesos de producción, de distribución e inversión que anteriormente habían sido realizados a través de medios distintos al mercado. Ahora, en su fase neoliberal, a través del dios mercado ha mercantilizado todas las cosas. Estamos en una coyuntura que confronta al capital con la vida misma. No solo con la vida de los seres humanos, sino con la propia existencia del planeta tierra.

Necesario es diseñar nuevas propuestas de desarrollo que hundan sus raíces en la sostenibilidad de la especie, y coadyuven a superar la fetichización del mercado.

La Revolución Bolivariana es una revolución cultural que se propone construir un nuevo derecho. Es el empoderamiento del pueblo en movimiento. Chávez legó al pueblo venezolano su llama libertaria. Nuestro pueblo ha asumido su legado. Por eso la revolución bolivariana es una fortaleza de la conciencia.

El imperio será derrotado por el pueblo venezolano, que cuenta con el apoyo de los pueblos del mundo. La Revolución Bolivariana y su alianza cívico-militar ha logrado derrotar la contrarevolución. Esta alianza ha obtenido una nueva y reluciente victoria derrotando el golpe militar continuado. Los títeres del imperio en Venezuela se encuentran en estampida. La revolución bolivariana vencerá. 

Iván Padilla Bravo / Caracas

Fotos: Cortesía Prensa J.V.

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