Cuba: el país que es

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Por Daily Pérez Guillén

No por esperada y hasta previsible, la elección de Miguel Díaz Canel Bermúdez como presidente de Cuba, ha dejado de ser noticia.

En la jornada de este 19 de abril su nombre se convirtió en tendencia global en la red social Twitter y la etiqueta #SomosContinuidad, ocupó el lugar 22 también como tendencia el día anterior. Estos datos confirman, primero, la trascendencia de Cuba en el escenario internacional, y segundo, el respaldo con que cuenta la continuidad de la Revolución, dentro y fuera de la Isla.

Los grandes medios, en su mayoría de derecha, para no ser absolutos, insisten en el poder que seguirá ejerciendo el General de Ejército Raúl Castro, pero poco han podido señalar como negativo en la biografía del nuevo presidente. Más bien solo se han limitado a eso, a reseñar su vida como dirigente político y de gobierno. Lo demás queda en el terreno de las especulaciones y de acuerdo con su discurso, “la Revolución sigue y seguirá viva” y para ello cuenta con el trabajo y la unidad del pueblo.

Para el futuro, el primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, apuesta por la conjunción de todos los mandos de la nación –partidistas, gubernamentales y legislativos –  y ante el Parlamento hizo saber que al concluir su liderazgo en el Partido, el propio Díaz Canel debería asumir esas responsabilidades y funciones, tal como antes las ejerció el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, y hasta esta el fin de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional, esta semana, él mismo.

En Cuba, la vida continúa su curso habitual aunque los ciudadanos esperan cambios que ya han sido anunciados. La solución a la dualidad monetaria y cambiaria  tal vez sea el más apremiante pues se relaciona directamente con los ingresos que los ciudadanos perciben. Sin embargo, otros factores externos inciden con fuerza en cualquier ecuación económica en la Mayor de las Antillas. El bloqueo, sin dudas, el de mayor gravitación negativa sobre las operaciones comerciales y financieras de la isla del Caribe.

Una reforma a la Constitución también se aproxima, aunque la redacción de nuevos artículos en la carta magna, acorde con las actuales transformaciones económicas, políticas y sociales, no modificará el carácter irrevocable del socialismo en el sistema político cubano. Así lo ha declarado Raúl Castro.

En lo adelante, será el presidente Miguel Díaz Canel Bermúdez quien enfrente y responda en primer lugar por estas y otras transformaciones, no obstante el Partido, vanguardia organizada y fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado en Cuba, seguirá siendo guía en cualquier asunto medular para la nación.

La elección de un nuevo presidente en Cuba cuyo año de nacimiento está fijado en 1960 ha sido noticia esta semana, pero debería asumirse también como un hecho natural dentro de un proyecto social que siempre ha apostado por la juventud.

Y tal como comentaba un usuario en Twitter, “decir que empieza una era de «Cuba sin Castro» es tan ridículo como decir que pudiera haber una «Cuba sin Martí».

 

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