Confianza Funámbula. Dime en qué confías y te diré quién eres

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Por Fernando Buen Abad Domínguez / Rebelión /Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Pedir y dar confianza se ha convertido en un mercadeo de dogmatismos a destajo con tendencia a suscribir complicidades cada vez más distantes de la realidad y de las pruebas. Con palabrería a discreción, los orfebres del engaño piden, sin empacho, “confianza” del pueblo, del cliente o del paciente… para obligarloa cumplir los rituales de la incondicionalidad disfrazada de “confianza” ciega, sorda y no pocas veces muda.

Se dice, y se cree, que la confianza se entrega como se entrega un “pedido a domicilio” y que basta con tener domino sobre uno o varios de los estereotipos de fachada para que alguien desdoble su “confianza” sin regateos y sin pedir cosa a cambio. Casi como quien da y pide una “bendición”, como quien finca sus relaciones sociales en nexos cándidos o como quien hace de la “metafísica” una práctica y una “fe” absoluta. Reinos del idealismo.

Y es que la ideología de la clase dominante necesita, “como al oxigeno”, la “confianza” de sus creyentes. La más amplia dosis de a-criticismo que haga posible la permisividad necesaria, según sea el desafío a la realidad. Piden confianza los “representantes” de Dios en la tierra. Piden confianza los empresarios y los banqueros; piden confianza los políticos y los vendedores…y el pedido va siempre barnizado con silogismos o sofismas de todo tipo. Desde el “más allá” hasta el “aquí y ahora”.

Se ha convertido en un examen “liquido”, una especie de nadería abundante a cambio de “confianza”, total, siempre queda el reino de las “disculpas”. La desconfianza suele ser mal vista por los poderosos (que por otra parte suelen animar el “escepticismo necio” -y a ultranza- para desembarazarse de todo compromiso). Si desconfías del patrón, te priva de sus indulgencias; si desconfías de los créditos bancarios, te llaman paranoico; si desconfías de los anuncios televisivos… puedes ser estigmatizado como “resentido”. Dime de qué desconfías y te diré quién eres.

Hemos llegado al extremo de ver cómo la “confianza” se convierte en mercancía que se vende y se compra en presencia o a distancia. Así parece obligatorio confiar el los “médicos” y en su “sabiduría” (no obstante el fracaso estruendoso de la medicina burguesa en todo el planeta). Hay que confiar en sus medicamentos (no obstante el desfachatado comercio con fármacos insuficientemente probados y exageradamente envueltos en negocios publicitarios). Hay que “confiar” en los abogados, en los curas, en los contadores, en los vendedores… en el capitalismo porque, de lo contrario, la mínima desconfianza (o las preguntas “puntillosas”) convierten al que duda en paria de la lógica y del sistema económico dominante.

Incluso el requisito metodológico, en todas las áreas del saber, que implica presentación de pruebas científicas consolidadas en el marco de los mejores avances del conocimiento, ha sido sometido mafiosamente a la infiltración de “nichos de confianza” que sirven para relajar el rigor y vender como “insuperables” objetos o conceptos, de sustento muy dudoso. La confianza convertida emboscada rentable.

Hay que ser muy exigente con la cantidad y la calidad de la confianza que uno deposita, diariamente, frente al maremágnum deconfiabilidadque a destajo se nos exige. Estamos presionados a cada instante. En un sistema regido por la lógica de la reducción de gastos para el máximo beneficio en la acumulación del capital…quieren que confiemos en los transportes que tomamos cada día para ir y volver del trabajo. Quieren que confiemos en lo que nos comemos su producción, tratamiento y comercialización. Quieren que confiemos en los educadores, en sus capacidades y en sus intereses implícitos y explícitos. Quieren que confiemos en los diarios y en sus periodistas. Quieren que confiemos en lo que dicen y en lo que no dicen. O dicho de otro modo, quieren que confiemos en sus mercancías y en sus manera de vendérnosla (en efectivo o a “crédito”) con “los más bajos intereses”. A cualquier costo.

Bajo la dictadura del consumismo y de la mercancía, el margen de la credibilidad debería ir reduciéndose exponencialmente. Cuanto más nos explotan, nos endeudan, nos secuestran el salario o nos anestesian mediáticamente, la “confianza” en un sistema económico mundial, fracasado a todas luces, debería haberse extinguido hace ya mucho tiempo. Y sin embargo… se mantienen vivos muchos reductos de la subjetividad y de la objetividad donde la necesidad humana -e histórica- de confiar es manipulada en beneficio de “negocios”, de por sí, nada confiables.

Así, hoy, lo únicamente confiable es la lucha de los pueblos por su emancipación, por su soberanía y por su felicidad digna. Lo único confiable son las palabras y los hechos del pueblo trabajador en lucha abierta contra todo saqueo, opresión y humillación. Lo único confiable es la verdad de la lucha social abierta y decidida contra un sistema económico y de “valores” que ha puesto al capital por encima de los seres humanos. Lo único confiable es la praxis de la rebeldía, y su ascenso incansable, hacia un mundo sin clases sociales, sin amos y con justicia social confiable gracias a que todos privilegien la buena vida de la comunidad contra la vida parasitaria de unos cuantos.

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Fernando Buen Abad
Fernando Buen Abad Domínguez es mexicano de nacimiento, (Ciudad de México, 1956) especialista en Filosofía de la Imagen, Filosofía de la Comunicación, Crítica de la Cultura, Estética y Semiótica. Es Director de Cine egresado de New York University, Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Master en Filosofía Política y Doctor en Filosofía. Miembro del Consejo Consultivo de TeleSur. Miembro de la Asociación Mundial de Estudios Semióticos. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Miembro del Movimiento Internacional de Documentalistas. Desarrolló actividades de investigación y docencia universitaria en México, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Estados Unidos entre otros países. Colaborador de Rebelión y otras revistas digitales. Autor de varios libros sobre Filosofía de la Comunicación, Filosofía de la Imagen, Imagen Filosofía y Producción Creativa, Crítica de la Cultura... así como de numerosos artículos publicados en México y en otros países. Ha sido Presidente del Jurado del Festival Tres Continentes del Documental, miembro del Jurado Internacional del Festival Al Jazeera de Producción Televisiva, Qatar 2006, Jurado del Premio Libertador al Pensamiento Crítico entre otros. Ha dirigido diversos proyectos de investigación y tesis doctorales en su país y en el exterior. Ponente en múltiples congresos internacionales. Asesor del Centro de Investigación Aplicada en Recursos Audiovisuales CIARA. Rector-fundador de la Universidad de la Filosofía. Ha impartido cursos de postgrado y conferencias en varias universidades latinoamericanas. Ha obtenido distinciones diversas por su labor intelectual. Ha publicado más de 17 libros (obra filosófica, literaria, individual y colectiva) en México. Venezuela, España y Argentina. Ha sido Jefe del Departamento de Programas Culturales en XEIPN (canal de televisión del Instituto Politécnico Nacional) en México, DF. Ha escrito y dirigido 19 trabajos audiovisuales y cinematográficos en México, Houston, Nueva York y Argentina. y es miembro de diversas organizaciones artísticas y de investigación. Ha publicado los libros Filosofía de la comunicación (2001), Filosofía de la imagen (2003) y Imagen, filosofía y creación (2004). Semiótica para la Emancipación (2009). Filosofía de la Responsabilidad Socialista en Comunicación (2012). Filosofía del Humor y de la Risa (2013). Filosofía de la Imagen (edición venezolana) Filosofía de la Comunicación (tercera edición -Venezuela- 2014). Profesor de la Universidad Nacional de Avellaneda. Profesor de la Universidad Nacional de Lanús. ​Actualmente es Director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina. ​

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